"Es necesario que la educación deje de considerarse -como hacen muchos- un período de aprendizaje limitado en cuanto a duración, un "prólogo a la vida". Al contrario, debe contemplarse como un componente de la propia vida. Hemos de aprender un oficio y es el oficio de hombre. Podemos aprenderlo durante el entero curso de nuestra existencia, para prepararnos y adaptarnos a vivir tanto nosotros como las generaciones que nos seguirán.
Las actividades que cada individuo desarrolla en la sociedad -los oficios, las profesiones- no son ni deben significar el fin supremo de nuestra vida, como se tiende hoy a considerar en nuestra sociedad edificada sobre la obediencia. Hay que considerarla como actos contingentes, como obligaciones cívicas. Lo que cuenta realmente es la existencia del hombre en cuanto tal.
Desde el primer momento de nuestra infancia en que se manifieste la voluntad de saber, debe procurarse que ésta sea satisfecha: es el mejor procedimiento para mantenerla viva."
Roberto Rossellini

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